La Perfo

Once actores participaron de una experiencia creativa que derivó- luego de tres jornadas de entrenamiento- en la foto de apertura de esta producción. Inspirados por El Ángel exterminador -de Luis Buñuel- coordinados por Ana Frenkel, con registro fotográfico permanente, construyeron un clima marcado por el surrealismo.

Diario de una experiencia: Fueron diez horas corridas de rara conexión entre desconocidos, donde privaron el contacto corporal, las miradas a los ojos y la emoción en la superficie.

“Hasta los mejores empiezan a perder la cabeza” (Luis Buñuel, El ángel exterminador, 1962).

Eso escuchamos, hace un rato, de boca de uno de los personajes durante la proyección de la película, y acá estamos bajo influjo de esa atmósfera de mediados del siglo XX, y de ese grupo de burgueses de la ciudad de México que es invitado a una cena en una mansión y, al terminar de comer, no logran abandonar la sala, por una razón que desconocen. La cordialidad poco a poco se acaba perdiendo y los burgueses se comportan como salvajes. Así estamos, en un marco intrigante, con cierta tensión y sugestión en el aire. Pasamos al salón principal de la sede de SAGAI. Alguien derrama un café, otro tose nervioso, otra fue al baño tres veces. “Bienvenidos”, dice Ana Frenkel, la actriz y coreógrafa encargada de sintonizar nuestras once voluntades para que se haga presente el hecho artístico, justo cuando Xavi -el fotógrafo- haga click.

“Parece una sala de espera -describe Dani, uno de nosotros-. Como un consultorio de dentista, sonrisa corta, saludo exiguo, y un aire distante, quizás impostado, o tímido”. Primera consigna: tres palabras que resuman las sensaciones que despertó El ángel...: desasosiego, soledad, impotencia. Ahora dos: hastío, angustia. Una: detención. O muerte, estupidez, encierro. Boca arriba, en otro lugar del salón; manos en el torso, piernas flexionadas. Nos traemos al momento presente. “Deshacer para que haya espacio para poder inventar.” Lo dice Ana: “Ahora accionen, pero a cada cosa que vayan a hacer, déjenla latiendo, díganle ‘No’, inhíbanla”. Son reiteradas, múltiples, las alusiones a El ángel exterminador. Rocío -hipotónica- baila como volcándose encima de la espalda de Fede, su sostén, un roble. Gonzalo carraspea. “Vamos a tomar el carraspeo -indica Ana-, vamos por ahí, Gonzalo.” Cuando el roce (la presión sobre el cuerpo del compañero) amenazan con anularnos en un magma informe vuelve la palabra rectora: “Acostarse y sentarse; sentarse y acostarse”. Tener una conciencia de centro ayuda a deslizarnos más rápido. “Vuelo”, cree Sol”. Martín pregunta al resto: “¿Estoy viendo o estoy haciendo que veo?” Rocío se abisma: “¿Me habré podido mover, alguna vez, tan libre como esta vez?”

EL ÁNGEL EXTERMINADOR: MUSA DE LA EXPERIENCIA

Tras el éxito de Viridiana, a Luis Buñuel se le permitió volver a rodar una película con entera libertad, y así surgió su perla mexicana, protagonizada por Silvia Pinal, su estrella durante el período. Jamás proclive a la alegoría o la metáfora, el cineasta se inscribe en el Surrealismo, que rechaza de plano interpretaciones alegóricas. Al terminar la cena, los invitados se dan cuenta de que no pueden salir de la habitación por una razón que desconocen. Se han propuesto abordajes religiosos y marxistas a la obra, a la que se atribuyó condición de ensayo sobre la condición burguesa en el siglo XX. Pero, para Buñuel, es mucho más importante dar lugar al sueño, el deseo reprimido, el chiste para dar con un ritmo poético. Todos esos atributos fueron un marco más que propicio para La Perfo.

20.02HS. AGOBIO. ¿Cómo se sienten las manos? ¿Cómo se sienten los pies? Empezamos a trabajar en dúos. Lola y Rocío, Sol y Gonzalo: parecemos uno solo cuando ruedan las parejas dirigidas por la técnica del contact-impro, deslizándonos muslo contra axila, codo contra codo; “entrando y saliendo del cuerpo del compañero” -Ana-. Piensa Gonzalo: “Ante el roce con otra piel, me siento liberado”. La percepción se eriza; el cuerpo sigue flojo. Gonzalo anota con una tinta azul y una mano que tiembla, en una hoja arrancada a un cuaderno: “Este es el momento, este es el día, en el que sé que estoy en mi camino; cada desafío que yo he tenido, que yo he hecho, está aquí, ahora, hoy” -“This is the moment”, del musical Jeckyll & Hyde-.

19.54HS. VIERNES. Daniel entra en canal de parto. ¿Cómo es? Daniel: “Aire”. Ana: “Es el efecto de nacer, y volver a entrar; salir. Suavecito, es bueno bostezar, abrir. Los brazos tocan el espacio. Suave, para no golpearse”. Rolamos y nos volvemos a sentar. “Ahora son bípedos, por momentos son monkeys, pasan a 4 patas, rolan, juegan.” Tenemos que encontrar a un otro para trabajar sobre su piel. Si no sé que hacer -piensa Martín-: mejor, pausa; hay tanto para ver. Todo, el movimiento en sí, contiene emoción. Ana: “Ahora sin contacto, son puro espacio entre los dos”. Sol: “Te veo, te miro, te encuentro”. Gerardo: “El alma se exterioriza”. Rocío: “Dos ojos de precipicio me increpan: son ojos de águila”. No vale tocarnos.

16.13HS. SÁBADO. Empieza la búsqueda de la foto final. Ana manejó las cosas para que no sintamos presión: será un ejercicio más, al que llegaremos con músculos y corazón calientes. Esa toma deberá hacer presente a Buñuel y expresar la buena vibración que se instaló entre nos. Ana: “Con vestuario, vamos a ir pasando de a uno”. Avanza la búsqueda. Ana: “Vamos a darle un poco de espesor a este lugar”. Marisa se pega con su cuerpo contra la pared blanca. Se frota. Ana: ”Ah, Marisa, qué placer”. Marisa muta al pánico: “¡Basta, basta, basta!”. Clima de celebración y euforia. “Mi instrumento se afina, se embellece -dice Martín-, y se refleja en los otros.” Nos vamos disolviendo con una ambivalente sensación que da la intimidad con los extraños: conexión profunda antes de una despedida veloz. En la burbuja que habitamos todo se siente mucho y definitivo: Gonzalo: “Ganas de algún tipo de pasión”. Fiorella: “La inestabilidad emocional fue mi estrategia creadora de ficción”. Anita: “Tengo un montón de recuerdos y muy mala memoria”. Y Marisa: “Reconstruyo, transformo, me reformo, tomo forma estilizada”. Se abre un puente, un canal, un río -augura Sol-. Me río y juego. Y, jugando, otro cuerpo se une al mío. Somos 2 y luego 3 y luego todos. Aún estáticos, no perdemos ni una mínima parte del fuego que construimos y del que damos testimonio a través de la intimidad que compartimos como sin proponérnoslo. Unión hecha de varias capas de algunos sobre otros, en lo que podría interpretarse como un único ser con decenas de ojos (ver foto de apertura) o un grupo de refugiados buscando un lugar seguro en los ojos del otro. Conexión que no imaginamos que llegaría a producirse. Confianza y voluntad para entregarnos con la misma intensidad a lo que disponga el futuro.

ANA FRENKEL

Es la fundadora del grupo El Descueve junto a Gabriela Barberio, Mayra Bonard, Carlos Casella y María Ucedo. Desarrolló su propia técnica de movimiento, que enseña desde 1989. Dirigió y actuó en espectáculos como Hermosura, Patito feo, Sucio, Pura cepa, Corazón idiota, Hacia el fin y El pasajero, entre otras. Es co-creadora, junto con El Descueve y De La Guarda, del espectáculo Período Villa Villa, dirigido por Pichón Baldinu y Dicky James, presentado en Londres, Nueva York, Las Vegas, Sydney y Tokio. Durante La Perfo, condujo variaciones escénicas en torno a Buñuel.

COLECTIVO LA PERFO

La primera camada del nuevo ciclo de experiencias performáticas que debuta en este número de Arlequín. De izquierda a derecha, al nivel del piso: Daniel Mancuso, Sol Bordigoni y Martín Cutino. En la línea media: Gonzalo Alonso, Anita Pauls, Rocío Domínguez, Fiorella Pedrazzini y Gerardo Della Vecchia. En la franja superior: Marisa Vernik, Federico Nanyo y Lola Banfi. Con trabajos en cine, tevé y teatro, participaron de una convocatoria abierta a la que tuvieron que enviar su foto y una autobiografía. El Consejo de Redacción de Arlequín evaluó 48 solicitudes, y los eligió no sólo por sus antecedentes profesionales sino por la capacidad de poner en palabras y narrar la propia vida, con gracia y síntesis.

laperfo actores buñuel xaviermartin anafrenkel
Escrito por: Creación Colectiva.

ver más.

Fotos por: Xavier Martín.
Fotógrafo

ver más.

COMENTARIOS
NOTAS RELACIONADAS

Mis días con Alejandro

Mónica Villa, a 30 años de "Esperando la carroza"

Escrito por: Emanuel Respighi.
@erespi
Leer Nota

Espectadores del Siglo XXI

Escrito por: Julián Gorodischer.
Leer Nota

Militancias Argentinas

Luchar para preservar la potestad sobre el cuerpo, el trabajo, el club o el matrimonio homosexual. Historias de actores y actrices

Escrito por: Débora Maniowicz.
@debmaniowicz
Leer Nota
La revista de SAGAI.
Sociedad Argentina de Gestión de Actores Intérpretes .

+54 (011) 5219-0632 | info@sagai.org | www.sagai.org | Marcelo T. de Alvear 1490. CABA., Rep. Argentina.

© SAGAI (Sociedad Argentina de Gestión de Actores Intérpretes, Asociación Civil), 2011 Registro de propiedad intelectual N.º 5016803